Como todos los días lunes yo me encontraba trabajando desde temprano, anhelando que sea medio día para por fin poder ir a casa a almorzar algo rápido y posterior a eso asistir a mis clases en la Universidad.
Sí, era un ritmo de vida agotador, pero no tenía más alternativa que mantenerme con ánimo y cumplir con mis responsabilidades, pues mi beca universitaria no me cubría todos los gastos y mis padres eran personas de esfuerzo, por lo que yo también tenía que poner de mi parte y trabajar duro p