—Pues a tus órdenes, amigo —musitó Phillip con una sonrisa ladeada. Ambos tomamos distancia el uno del otro y su brazo dejó el contacto con mi cuerpo, lo cual me hizo sentir extrañamente vacía.
Por un par de segundos me sentí terriblemente culpable por estar disfrutando de mi pequeña conversación con este chico guapo. Sentía que aún no había pasado el tiempo suficiente de luto por Rick como para ya estar interactuando con otros hombres, pero luego alejé esas ideas de mi cabeza.
No estaba hacie