Phillip.
Desperté más temprano de lo que habría querido. La luz del sol filtrándose por la ventana me obligó a entrecerrar los ojos, pero no fue eso lo que me mantuvo despierto. No… fue ella.
Francisca.
Llevaba más de una hora dando vueltas en la cama, repasando en mi cabeza lo que había pasado anoche, como si al repetirlo pudiera entenderlo mejor.
Me senté al borde del colchón, pasándome una mano por el rostro.
Nos besamos, otra vez.
Y no fue un beso cualquiera. Fue el tipo de beso que se da