Desde su ángulo, Andrés presenció toda la escena, y el contacto entre Sebastián y Luciana le pareció extremadamente íntimo. Frunció el ceño, perdiendo el apetito por completo.
Luciana retiró su brazo y Sebastián, de manera discreta, bajó su mano. Entraron al restaurante y, al no encontrar mesas en la planta baja, se ubicaron junto a una ventana en el segundo piso.
—¿Tiene alguna restricción alimentaria? —preguntó ella.
—No.
—¿Prefiere la comida suave, picante o salada...?
—Suave.
Sus respuestas