—¿Hombre o mujer? ¿Está guapo? —siguió curioseando Daniela.
Luciana suspiró exasperada. —¿En qué estás pensando?
—Abogada Torres —llamó Mailen, que seguía esperándola.
—Mailen —sonrió Luciana—, creo que mi amiga está ebria...
—No estoy ebria —Daniela se enderezó de golpe—. Estoy perfectamente.
—Si es amiga de la abogada Torres, también es mi amiga. ¿Por qué no nos acompañan? —sugirió Mailen.
—¡Sí, sí! —aceptó Daniela sin siquiera consultar con Luciana, quien la miró con una mezcla de resignación