Capítulo 36
Alejandro, que ya llevaba días con malestar estomacal, se sintió peor después de probar el picante.

Frunció el ceño sin decir nada, pero aceptó tácitamente irse.

Se levantaron, pagó la cuenta y salieron del bistró.

Por el frío, había poca gente en la calle. Los pocos grupos que caminaban lo hacían juntos, protegiéndose mutuamente del viento helado.

María se encogió:

—Qué frío hace.

Esperaba que Alejandro la abrazara, pero él actuó como si no la hubiera oído y fue directo a abrir el auto.

María h
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