Andrés sabía muy bien que Daniela hablaba así no solo para ayudarlo, sino también para molestar a Alejandro. A él no le importaban las intenciones de ella, solo le interesaba lo que pensara Luciana.
La miró con esperanza. —Luciana, dame una oportunidad. No te lastimaré como Alejandro, te entregaría hasta mi vida si fuera necesario.
En otro tiempo, palabras así la habrían conmovido hasta las lágrimas. Pero después de sufrir por amor, ¿cómo podría volver a confiar tan fácilmente en un hombre?
Aunq