—No es...
Sebastián estaba a punto de explicarse cuando el sonido de un teléfono cortó lo que iba a decir.
Pareció molestarse un poco.
Sacó el teléfono y, antes de contestar, le dijo a Luciana:
—Espérame un momento.
Luciana no le hizo caso y aprovechó que él se había relajado para soltarse de su brazo.
—No te olvides de tomarte la medicina.
Dicho esto, salió corriendo hacia la puerta como si estuviera escapando.
Sebastián se enojó, luego contestó la llamada con tono serio:
—¿Qué pasó?
María se q