Mariano intentó calmar a su esposa. —El dinero que tenemos es suficiente, vivamos nuestra vida tranquilamente sin preocuparnos por lo que digan los demás.
—Es por esa mentalidad que nunca has progresado. Si tuvieras dinero y poder, ¿crees que la gente me menospreciaría? —respondió Catalina.
Mariano se quedó callado por un momento.
Catalina se secó las lágrimas y miró a su hija con gran intensidad. —Ve ahora mismo a reconciliarte con Alejandro.
Luciana apretó los labios sin responder ni una sola