Luciana alzó la vista y, cuando vio que era Miguel, le sonrió un poco.
—Sí, quedé de verme con una amiga aquí.
La expresión de Miguel cambió un poco.
—No es Daniela —dijo él, notando algo en su tono.
Luciana, de inmediato, habló con más formalidad.
—¿Tú también vienes a comer aquí?
—No, trabajo aquí —respondió Miguel.
Lo dijo tranquilo, como si fuera lo más normal del mundo.
—¿Trabajas? —recién ahí Luciana notó su uniforme.
—Licenciada Torres —Mailen se acercó rápido—. Perdón por llegar tarde,