El padre de Jazmín daba vueltas por la sala, visiblemente alterado.
La madre lo tocó en el brazo y él volvió en sí.
—¿Llamaste a Jazmín?
—Sigue apagado… ya van tres días.
—No es normal en ella, jamás se desconecta sin avisar.
—¿Y si le pasó algo?
La inquietud creció en silencio.
La última vez que la vieron fue cuatro días atrás, en el hospital: entregó los papeles a Emma y se marchó sin que nadie lo notara.
A la mañana siguiente el padre volvió al hospital. Entró de golpe: —¿Ha venido Jazmín?
Em