NORA
El regreso es un agujero negro, un silencio tragado por el motor, mis pensamientos atrapados entre las ventanas cerradas, y cuando el coche finalmente se detiene no he tenido tiempo de recuperar el aliento, no he tenido tiempo de recomponerme. Martin abre la puerta, siempre ese gesto impecable, casi ceremonial, y bajo como quien se entrega a un pasillo de ejecución.
El vestíbulo familiar se abre ante mí, frío, lujoso, silencioso, cada paso resuena en mis sienes, y tengo la sensación de que