Nora
Estaba oscuro cuando regresé.
No tarde. No temprano tampoco.
Justo ese momento confuso en el que el cielo duda entre la tinta y la hollín.
Ni negro. Ni azul. Ni vivo. Ni muerto.
Una zona intermedia, gris, blanda.
Como yo.
Entré sin luz.
No era necesario. Conozco cada mueble, cada rincón, cada silencio.
Y encender habría sido una forma de decisión.
No soy capaz de decidir.
No esta noche.
Dejé mi bolso.
Mi chaqueta.
Mi máscara.
Y sentí que algo me estaba esperando.
No una impresión.
Un hecho