Nora
Tres días. Setenta y dos horas de un silencio que se había convertido, por sí solo, en un diálogo. No respondí a sus llamadas. Ignoré los mensajes lacónicos en mi línea profesional. «Debemos hablar sobre el proyecto Veridian». «Su presencia es requerida para una revisión estratégica». Pretextos transparentes. Anzuelos recubiertos con el señuelo del trabajo.
Trabajo, precisamente. Con una frenesí que deja a mis colegas pasmados. Soy la primera en llegar, la última en irme. El expediente Ver