No sé en qué momento todo empezó a despegar tan rápido. La alianza con Mathias había sido un éxito rotundo. En menos de un mes, varios inversionistas de renombre comenzaron a interesarse en el proyecto. Nuestras agendas estaban llenas, las presentaciones impecables y los medios… bueno, los medios nos amaban.
“La pareja de jóvenes empresarios que revoluciona el mercado”, decían los titulares, aunque una y otra vez dejábamos claro que no éramos pareja.
Yo ya no corregía. Que dijeran lo que quisie