Volver a mi ciudad natal siempre me dejaba una mezcla rara de nostalgia y peso en el pecho. Pero esta vez era diferente. Esta vez lo que me dolía no era el pasado… era el presente. Fabián. Su llegada repentina. Su presencia en la cena. Su discurso impecable. Su veneno disfrazado de cortesía.
No dije nada cuando se fue. Abracé a mis padres, agradecí la cena y me despedí con la excusa de que debía preparar unos documentos para la reunión del lunes.
Mentira.
Solo necesitaba salir de ahí antes de d