El aeropuerto estaba lleno, ruidoso, indiferente a mi miseria interna. Caminé firme, con la maleta en una mano y el corazón en ruinas. Me detuve frente a una cafetería. Lo único que quería era un café, algo caliente que me ayudara a no derrumbarme ahí mismo, a media terminal.
La fila era larga. Avanzaba lento. Mi mente iba más rápido que cualquier paso. *¿Era todo verdad? ¿Solo fui otra más? ¿Otra a la que él le compra un vestido para llevarla a la cama y después desecharla?* Sentí un nudo en e