¡Mierda!
Me duele hasta la conciencia y lo peor de todo es que no recuerdo absolutamente nada de lo que ocurrió después de que le dije sus cuantas verdades al innombrable ese.
-¡Señor, te dije que no bebería más en mi puta vida y tu me orillas a esto! Necesito unas Aspirinas a la vena y no beber más alcohol- digo tomándome la cabeza con ambas manos, pero lo peor no viene con el dolor, sino con la impresión que me hace pegar un grito al ver al maldito hijo de perra acostado boca abajo ¡A mi la