Ajustando cuentas (2da. Parte)
Al día siguiente
Sídney
Amber
A veces la verdad es tan cruda que nos resistimos a aceptarla. No porque no la veamos, sino porque nos duele. Nos quiebra. Así que intentamos, con una mezcla de terquedad y esperanza, confiar en nuestros instintos. En esa vocecita que susurra cuando todo parece estar en calma, que nos incomoda cuando más necesitamos certezas. Esa vocecita ve más allá de lo evidente. No necesita pruebas. Siente. Percibe lo que el corazón aún no se atreve a nombrar.
Tal vez es estupid