Ajustando cuentas (3era. Parte)
La misma noche
Port Stephens, cerca de Sídney
Ian
Alguien dijo que no hay partida perdida hasta el final, sino cobardes. Y yo lo entendí tarde… demasiado tarde. Porque no importa cuán mal se vea el panorama, cuán jodido estés, basta un movimiento estratégico —uno solo— para cambiar la situación a tu favor. Pero claro, eso depende de ti: de si decides rendirte con la primera tormenta o si estás dispuesto a quemarte por completo para ganar.
Puede ser que te sientas acorralado, sin salida, con tod