Franco se sintió acalorado al notar que los ojos azules de Livia se oscurecieron y se dilataron con aquella frase. Deseó haber estado en otro lugar para llevar a cabo todo lo que su cabeza había recreado al estar a solas, pero no tenía tiempo.
Debía hacerle entender hasta dónde llegaban las dimensiones del trato con el Diablo al que parecía estar pensando en acceder. Si era sincero, lo primero que le dictaba su instinto era convencerla para que se alejara lo más pronto posible de todo lo que e