Era Seraphine.
Sentí que la rabia me hervía por dentro.
—¿Qué haces aquí?
Me dedicó una de sus sonrisas falsas.
—Vine a ver a Celeste. ¿Está en casa?
—¿Y por qué iba a estar aquí? ¿Quién te dijo que estaba en casa?
Se encogió de hombros.
—La vi hoy en Veil Holdings. La llamé, pero ni siquiera se dignó a mirarme. Supuse que después volvería a casa.
Celeste había estado en Veil Holdings. Mi esposa había ido a ese edificio mientras yo me volvía loco de preocupación, sin saber dónde estaba ni qué le