Perspectiva de Julian
No podía creer lo que estaba viendo.
Ahí estaba mi esposa, mi Celeste, parada en aquel escenario bajo los reflectores, con un vestido que parecía más apropiado para un burdel que para una gala benéfica. El escote apenas le cubría los pechos y la abertura le llegaba hasta el muslo. Todos los hombres del salón la miraban. Lo veía en sus ojos, en la forma descarada en que recorrían su cuerpo de arriba abajo.
Y ella les sonreía. Parecía encantada con tanta atención.
Intenté lle