Perspectiva de Seraphine
La habitación olía a whisky caro y a secretos guardados durante años. Estaba sentada en el borde de un sillón de cuero, sin apartar la vista de la puerta, pendiente de cada minuto que pasaba.
Primero fueron treinta minutos. Después, cuarenta. Luego, cincuenta.
¿Dónde demonios se han metido?, pensé.
Había pagado doscientos mil dólares solo para conseguir que le avisaran de mi llegada. Dos cientos mil que me había ganado de maneras que prefería no recordar demasiado, porqu