El corazón de Sofía latía tan fuerte que sentía la vibración en los dedos.
Arthur Robinson no era un hombre común.
Ni siquiera un hombre corriente dentro del mundo de los poderosos.
Era la clase de persona que hablaba y todo alrededor se detenía.
Y ahora, él la observaba como si fuera una respuesta que llevaba demasiado tiempo buscando.
—No entiendo… —murmuró Sofía, dando un pequeño paso atrás—. ¿Qué quiere decir con eso?
Arthur no avanzó.
Pero sus ojos la siguieron como si pudiera leerle cada