Mundo ficciónIniciar sesiónAl estar solos la señora Remington se aseguró de que la puerta no pudiera ser abierta desde afuera y tomó asiento frente a Ignacio, mirándolo atentamente le dijo:
–Hijo, algo te molesta, cuéntame.
–Mamá necesito que seas completamente honesta conmigo.
La señora hizo un mohí







