Tiberius no respondió nada al alegato de Sergio, lo miró y se levantó de la butaca que ocupaba, para caminar hacia la terraza del apartamento, allí lo encontró Ignacio, mirando hacia las luces de una ciudad dormida.
–¿Qué quieres Remington? –preguntó con tono cansado.
–Mi divorcio está resuelto, en pocos días tendré la sentencia definitiva y voy a pedirle a Evana una oportunidad.
–¿Oportunidad para qué?
–Para enamorarla, para demostrarle mi arrepe