En la residencia de la colina donde Giovanna tenía a Raffaella, recibió la notificación de la transferencia.
–Sin sorpresa alguna, ya tu rescate fue pagado, lamentablemente no puedo dejarte ir porque sabes de mí.
–¿Para qué le pidió ese dinero por mi rescate si no iba a dejarme ir?
–Por diversión, imagínate al gran Tiberius Wellington, el impoluto e inalcanzable CEO, siempre medido, calculado, todo de acuerdo a él, pero alguien lo desestabiliza, le quita el c