Comieron en silencio cada uno sumido en sus pensamientos, a lo lejos se escuchaban los sonidos propios de todos los aparatos que Sergio tenía conectados, al terminar Ignacio se puso de pie y anunció:
–Me iré a mi hotel, pero puedo regresar mañana temprano para que acordemos las siguientes acciones.
–Está bien, le diré a uno de mis hombres que te acompañe –dijo Tiberius.
–Gracias, pero no lo creo necesario.
–Para Giovanna cualquier persona ligada a