La llamada de su hermano dibujó una sonrisa en el rostro de Adrián, tendría un sobrino y se sentía tan feliz por George como por él mismo, pronto se imaginó en el papel de tío con varios balones alrededor y, aunque no se consideraba deportista, jugaría con el pequeño a lo que quisiera.
“Bueno espero que sea niño porque si es niña tendré que ver videos de cómo jugar a las princesas.”
Salió del edificio empresarial de su hermano y se dirigió a su propia empresa, le había cambiado el humor, se sen