La señora Lucy se sobresaltó cuando George abrió bruscamente la puerta de su oficina, pero sonrió al ver la expresión de su jefe, quien corrió hasta ella, la tomó en brazos y la hizo girar.
–Qué pasa George, ¿qué tenía la caja? –preguntó curiosa y con mucha confianza luego de años trabajando para él.
–Algo maravilloso, cancela todo lo que tenga hoy, me voooyyy –dijo soltándola y avanzando hacia el ascensor con los ojos brillantes.
–¿A dónde vamos señor?