Evana había implantado una especie de tradición que comenzaba a hacerse costumbre y era un almuerzo dominical en su mansión donde reunía tanto a su propia familia como a la de Tiberius, con el agregado de Anastasia, Sergio y sus gemelos Mateo y Matías con sus respectivas prometidas.
Esa fue la ocasión perfecta para que George les propusiera un viaje a Miami a fin de que lo respaldaran en su petición de mano a Mary Ann, la chica que había conocido en Las Vegas y con quien mantenía una relación a