La entrada del gemelo menor fue lenta y firme, dejando en cada paso su presencia, llegó hasta el puesto de enfermería y solicitó:
–Buenas tardes, busco a la doctora Mary Ann Perkins.
–Ahora mismo está atendiendo un paciente, tome asiento por favor y le avisaré cuando se desocupe.
George miró a su alrededor, solo observó madres y padres con niños en brazos seguramente enfermos, sabiendo que eran una fuente segura de contagio optó por un lugar apartado ya que no podía perm