Las lesiones de Adrián estaban sanando lentamente, pero según lo esperado así que, tanto Evana como Ignacio estaban optimistas con su recuperación, mientras tanto George estaba multiplicándose para atender su laboratorio, la empresa de su hermano en cuanto a preliminares que tenían por delante con el proyecto de Washington y se preparaba para una convención sobre tecnología en la seguridad en la cual representaría las empresas de su tío y su padre.
–Creo que iré con él –consideraba