George estaba llegando a su apartamento, luego de haber pasado largas horas en su laboratorio dándole forma a la idea que había surgido en su cabeza, se deshizo del saco y estaba desanudando su corbata, cuando su teléfono sonó con una llamada de su tío Tiberius.
–Hola tío, ¿cómo estás?
–Tu hermano se fue a Sicilia y no puedo comunicarme con él, ¿sabías algo?
–No, estuvimos juntos y luego acordamos tomar un descanso, pero yo me fui al laboratorio, estoy llegan