Luego de obtener excelentes resultados en las reuniones que sostuvo con el alto mando en Washington, Adrián Remington Wellington descendía de un avión privado acompañado de su hermano gemelo.
Verlos juntos era todo un espectáculo visual y como esas ocasiones no eran muy frecuentes, nunca faltaba un fotógrafo atento a captar la oportunidad de capturarlos con su lente y luego ofrecer la exclusiva tanto a las revistas especializadas como a las de farándula, porque a veces los trataban como si fuer