Tiberius jamás admitiría que las palabras de Ignacio calaron hondo en él, con total y absoluta obstinación negó con la cabeza y apuró el contenido del vaso que tenía en la mano.
–Remington, no eres el doctor corazón, anda a continuar con tu plan de conquista que yo debo revisar unos correos importantes.
–Puedes evadirme a mí, pero lo que sientes dentro de ti está contigo.
–Dijo el sabio experto en asuntos del amor –se burló Tiberius esbozando una sonrisa ladi