Se instalaron en las habitaciones, se refrescaron y salieron listos para esperar a Raffaella e ir a almorzar, Evana miraba de reojo a su hermano, quien se mantenía un poco alejado del grupo y ella estaba segura que solo estaba disimulando que revisaba su teléfono.
Efectivamente, Tiberius se apartó un poco y se apoyó en una columna muy estratégicamente ubicada desde donde podía ver la entrada a la posada sin ser notado a primera vista, tenía un ojo en la pantalla del teléfono que fingía revisar