Pero después, como Lolita no mostró nada, ella tampoco le prestó más atención.
Sin embargo, inesperadamente, hoy Lolita volvió a sacar el tema.
Ella trató de parecer lo más natural posible:
—¿Qué tiene de malo que acompañe al señor Robin en este viaje de negocios?
Lolita soltó una risa:
—¿No que siempre estabas enferma? ¿Acaso usted tiene que viajar enfermo porque no hay nadie más en la empresa?
Irene desvió la mirada:
—Mi salud ha mejorado un poco últimamente, lamento haberle causado preocupaci