Irene se quedó callada unos segundos antes de hablar:
—Solo quería asegurarme de que el señor Robin vendrá a la reunión de exalumnos o no.
Al otro lado, Robin mostró un poco de desinterés.
—Regreso esta noche. Señorita Irene, prepara la cena y espérame en casa.
—De acuerdo.
Robin preguntó:
—¿Algo más?
—Nada más.
—Muy bien.
El hombre colgó el teléfono.
Irene guardó su celular y fue a la cocina a revisar.
No había provisiones en el refrigerador.
Robin era muy exigente con la comida; siempre quería