CAPÍTULO TREINTA Y CINCO

Arabella se recostó en su silla, con una leve sonrisa jugando en sus labios.

—Señorita West.

Señaló una silla vacía.

—Le sugiero que se siente y disfrute del espectáculo.

La mirada del señor Lyon recorrió toda la sala hasta detenerse finalmente en el señor Santos.

—Que alguien me explique lo que está pasando. Ahora mismo.

Adrian dio un paso adelante, tan sorprendido como los demás por la deferencia que David Lyon mostraba hacia Arabella.

—Señorita Greene.

El tono del señor Lyon era casi suplica
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