y Manuel. Capítulo: Los verdaderos traidores
Manuel alcanzó a su abuela en el pasillo, sintiendo que el aire a su alrededor se cargaba de tensión.
La preocupación y la determinación se reflejaban en su rostro, mientras trataba de hacerla entrar en razón.
—Abuela, esto es una locura —dijo, su voz temblando ligeramente—. Sabes que yo tengo mi propia empresa…
La abuela lo miró con ternura, pero también con una firmeza que no dejaba lugar a dudas.
—No, cariño, no importa —respondió ella, su tono suave pero autoritario—. Sabes que te quiero, y,