Aurora lanzó un grito desgarrador cuando comprendió lo que había ocurrido.
Fue un instante, un parpadeo, y de pronto vio el hombro de Braulio herido, la sangre corriendo en un hilo espeso que manchaba su camisa. El impacto la dejó sin aire.
Su corazón pareció quebrarse.
—¡Braulio, no! —exclamó, sintiendo cómo el mundo se le derrumbaba.
Braulio lanzó un gemido ronco, la voz cargada de dolor.
La bala no había atravesado por completo, pero estaba incrustada en el hombro, quemando su piel como fuego