—Intentaste secuestrar a Maryam y Mayte. —Manuel mantuvo el arma apuntando a su madre sin temblar, aunque por dentro se estaba rompiendo—. ¿Qué pensabas hacer con ellas? ¿Qué querías lograr?
Ilse lo miró con una mezcla de locura y resentimiento acumulado. Sus ojos parecían dos pozos vacíos donde alguna vez habitó una madre y ahora solo quedaban restos de obsesión.
—¿No lo ves? —escupió con rabia—. Ellas destruyeron nuestra familia. Por culpa de esa mujer, de Mayte, tú me odias. Y Maryam… —sus la