Mundo de ficçãoIniciar sessãoHan pasado dos días.
Cristina se encontraba en la entrada de la mansión, ajustando el abrigo de Valentina con manos cuidadosas. La pequeña levantó el rostro y la miró con atención, como si ya comprendiera que algo no estaba bien.—Mami… ¿puedo ir contigo? —preguntó Valentina con voz suave, aferrándose a la manga de Cristina.Cristina se inclinó frente a ella para quedar a su altura. Forzó una sonrisa, aunque el cansancio era evidente en su rostro.






