Mundo de ficçãoIniciar sessãoCristina tiene los ojos abiertos, no sabe qué decir. El silencio entre ambos se vuelve denso, pero no porque falten palabras, sino porque sobran emociones. Salvador sigue mirándola con atención, sin prisa, sin exigir una respuesta inmediata. Su mano permanece firme sobre la de ella, como si ese contacto fuera la única certeza en medio de todo lo que ha ocurrido.
Salvador rompe el silencio con una voz suave, como si temiera que cualquier tono más alto pudiera romper algo frágil






