Pasaron dos días y Victoria no había querido enviar a su hijo a la escuela; estaba decidida a alejarlo de cualquier cosa que lo vinculara con Liam. Esta situación preocupaba profundamente a Heidy, quien decidió visitar a Victoria a solas para evitar otro enfrentamiento explosivo entre su hermano y la madre del niño.
Heidy esperó pacientemente fuera de la casa. Al ver llegar a Victoria, se acercó con cautela.
-¡Buenas noches, Victoria! -saludó Heidy, un poco tímida.
-¿Qué está haciendo aquí? -p