Liam sintió lo mismo al ver a Victoria; sus miradas fijas eran como rayos que caían en medio de una tormenta. Victoria no podía siquiera hablar; el aire parecía haber abandonado sus pulmones. Heidy intervino, rompiendo el sepulcral silencio.
-Victoria... Liam necesita hablar contigo.
Victoria reaccionó y su asombro se transformó instantáneamente en rabia.
-¿Así que este era su asunto, maestra? -dijo con voz temblorosa por el enojo-. ¡Pues no tengo nada que hablar con este señor!
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