Capítulo 32: Vergüenza

Alejandro tragó saliva, sintiendo que el aire le faltaba, y caminó tras él. Mariela quiso dar un paso al frente para mediar, pero la puerta del estudio se cerró con un golpe seco y definitivo, dejándola fuera.

​Dentro, Don Martín no se sentó. Se quedó de pie tras su escritorio, dándole la espalda a Alejandro mientras observaba el jardín a través del ventanal.

​—Vi a Diego —soltó el abuelo, con una voz tan baja que Alejandro tuvo que inclinarse para oírla—. Vi a ese niño luchando por respira
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