Capítulo 13: Acorralada.
Más tarde, Dayana se encerró en su habitación con su esposo, Gerónimo. Estaba caminando de un lado a otro, con la mirada llena de furia.
— No me importa si aun no tengo el informe del detective —exclamó Dayana, golpeando suavemente el tocador—. Aunque todavía no me tenga noticias claras, yo estoy segura de algo: esa mujer es una impostora.
Gerónimo la miró con calma mientras se ajustaba los gemelos de su camisa, sin darle mucha importancia al principio.
— Dayana, por favor, cálmate. Al